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Hipotermia, gestionar un riesgo en la montaña invernal.

En esta época del año, la hipotermia es uno de los factores que más rápido puede generar que tengamos problemas en montaña.

La hipotermia, es un descenso de la temperatura corporal por debajo de los 35 ºC. Por lo que, en las actividades invernales, la posibilidad de sufrir una hipotermia aumenta considerablemente. Es obvio, que son muchos los factores que hacen que podamos perder temperatura rápidamente, conocerlos e identificarlos, puede ayudar a evitarlos y así poder poner medidas para reducir este riesgo.

Si el día que realizamos la actividad, las temperaturas son bajas o extremadamente bajas, ya vamos a comenzar a tener que luchar para proteger nuestro cuerpo de la bajada de esta temperatura. Nuestra lucha será para conservar nuestra temperatura corporal.  Si a las bajas temperaturas, le sumamos agua o nieve, o una velocidad del viento alta (Sensaciones térmicas muy frías) estos factores aumentan considerablemente las posibilidades de perder temperatura, por lo que una buena ropa impermeable y aislante y un buen calzado es un comienzo. Necesitamos que esta ropa, sea técnica, evitando algodón y usando material confortable (La lana de merino regresa a nuestros armarios para ayudarnos a estar secos y manteniendo calor) una buena chaqueta impermeable que impida que nos mojemos y una chaqueta aislante, que nos dará un plus de calor, en caso de tener que pararnos.

Llevar bebidas calientes es un plus, ya que es importante no perder drásticamente la temperatura. Perderla es muy fácil, pero volver a ganarla en condiciones invernales es mucho más difícil. Al igual de una buena hidratación y alimentación ayudan a retrasar esa bajada de calor.

Si hemos estado enfermos los últimos días o lo estamos durante la actividad, esto facilita la aparición de la hipotermia.

Los síntomas más reconocibles en una hipotermia leve son tener la piel fría, temblores, agotamiento, falta de coordinación y movimientos torpes. Si después de sufrir estos síntomas, no ponemos solución al problema, es muy fácil entrar a otros niveles de hipotermia mas severos entre los que estos músculos rígidos, una respiración superficial, pulso bajo o hasta la perdida de la conciencia.

Con un nivel leve de hipotermia, la toma de decisiones se ve claramente alterada y por lo que posiblemente que no gestionemos correctamente la situación.

Una ropa adecuada que nos aislé, un buen gorro (Un porcentaje alto de la temperatura corporal, lo perdemos por la cabeza) al menos dos pares de guantes y unos calcetines de repuesto, bebidas caliente y comida ademas de una manta térmica adecuada, y SOBRE TODO una planificación adecuada en la que tengamos claro cuales son las condiciones meteorológicas para determinar si debemos salir o no. La montaña siempre está allí para regresar y siempre debemos tener un plan B.

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